[DÍA NACIONAL DEL MATE] Mathienzo: El Punto entre la Tradición y la Innovación

Cuando se creía agotado el análisis de las corrientes migratorias desde la periferia hacia el centro, una nueva mirada toma fuerza: la mirada desde el sur hacia el sur. Esta perspectiva se centra en cómo la innovación puede respetar las tradiciones y acoplarse de manera natural a los mercados internacionales, sirviendo como la mejor forma de preservar la identidad para el inmigrante.


El mate no sólo como una bebida, sino como la cristalización de la identidad sudamericana y un elemento de transmisión cultural que promueve la perdurabilidad de las tradiciones.


El Mate como Hecho Social y Símbolo Cultural


El mate, infusión obtenida de las hojas del Illex Paraguaiensis, es el principal legado de los aborígenes guaraníes en Sudamérica. Más allá de ser una bebida, es un símbolo de identidad, un rasgo cultural y un ritual. Su tradición no puede entenderse desde una mirada individual, sino como un hecho social que exige la colectividad.


Para los argentinos, el mate es casi un símbolo patrio, una excusa para el encuentro que representa la unión y el compartir, fortalece los vínculos, y se acopla a cualquier contexto. Históricamente, los guaraníes lo consideraban un regalo de los dioses, y la costumbre de beber y compartir ha logrado superar los tiempos de la colonización.


El mate define la identidad e idiosincrasia de Argentina, Paraguay, Uruguay y el sur de Brasil, países que incluso tienen su propia fecha de celebración para el Día del Mate. El consumo excede la práctica individual y cumple un rol social determinante.


La Evolución del Diseño y su Impacto Global


El mate (objeto) se ha convertido en un portador de cultura en sí mismo. A lo largo de la historia, el diseño de este objeto y sus accesorios, como la bombilla (takuapý en guaraní), ha evolucionado significativamente. Por ejemplo, se desarrollaron mates históricos como:


El desarrollo de la bombilla, que pasó de ser una caña hueca o un filtro hecho con dientes a un cilindro con filtro, ejemplifica cómo la cultura y el hábito dialogan y la evolución es la única constante.


Actualmente, la bebida tiene un gran alcance internacional. El mate ocupa el puesto 35 en el ranking mundial de bebidas más tomadas. Aunque se cultiva naturalmente solo en el noroeste argentino, sur de Paraguay y sur de Brasil, países como Siria, Líbano e Israel son principales compradores de yerba mate argentina por gusto. En Siria, por ejemplo, la costumbre matera se sigue compartiendo de generación en generación, aunque con matices locales, como el uso de vasos pequeños y que cada persona tenga su propio kit de mate y bombilla, compartiendo solo el termo.


Mathienzo: Conectando Tradición y Codesarrollo


La marca Mathienzo, que nace en 2012, busca satisfacer las necesidades insatisfechas de nuevos consumidores que buscan productos que los identifiquen. El nombre combina el vocablo quechua Mathi (calabaza) y la expresión rioplatense "tomarse unos matienzos".


Mathienzo se concibió para romper cualquier esquema en el rubro tradicional de la yerba, sentando las bases del éxito en el diseño de experiencias. Su primer producto fue un mate de silicona que demostró que el buen diseño podía ser disruptivo sin faltar el respeto a ninguna cultura.


Para salir al mundo, Mathienzo entendió que debía adaptarse a las culturas que buscaba conquistar. Actualmente exporta a Rusia, Australia, Alemania y otros países. Su enfoque en la expansión internacional se refleja en su línea de Botánicas, blends de yerba mate con incrustaciones de pétalos y semillas naturales, que se asemeja a los tés indios y otras infusiones orientales.


Mathienzo es un ejemplo de cómo un objeto se vuelve excusa para conectar y transmitir culturas. Su caso, junto al de la Asociación Mujeres Virgen Del Rosario en Paraguay (un colectivo que cosecha yerba mate como medio de subsistencia y resistencia a la migración forzada) ilustra que las migraciones internacionales pueden ser un vector de desarrollo y sus productos la cristalización del vínculo Sur-Sur.


Esto da sustento a la visión optimista del codesarrollo, que propone integrar migración y desarrollo de manera que tanto el país de origen como el receptor se beneficien de los desplazamientos, y donde el stock de migrantes juega un papel protagónico. El éxito de Mathienzo radica en reconocer el compartir tradicional como una oportunidad de diseño que potencia lo local al cruzar fronteras.


En analogía, la marca Mathienzo actúa como un puente cultural diseñado con ingeniería moderna. Aunque sus cimientos están firmemente anclados en la tradición ancestral de un río (la cultura del mate), su estructura permite el tránsito fluido de personas y bienes (los migrantes y sus productos) hacia nuevos territorios, asegurando que la esencia del río se mantenga viva, pero adaptada a los desafíos del paisaje global.


BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

Fernández, M. B. (2022). Mathienzo. El punto justo entre la novedad y la tradición. Cuadernos del Centro de Estudios en Diseño y Comunicación. Ensayos, (111), 105-117.

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